Es el nuevo gatito de una amiga de la dueña de Gaturro. Es muy distinto al resto de los gatos, tiene unos enormes ojos saltones, un pelo muy claro en algunas zonas y muy oscuro en otras y una extrema delgadez, pero para Gaturro parece un extraterrestre.
A la dueña de gaturro le fascinó el gatito siamés y no para de hablar de su porte, elegancia y originalidad.
Por supuesto, a Gaturro no le dio mucha gracia y en cuanto se enteró que estos gatos vienen de Tailandia, lo envió inmediatamente de vuelta.
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